Tom Morris – Matt Morris (eds.)

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En este libro 16 filósofos de universidades americanas, con la ayuda de algunos de los más influyentes críticos y escritores del mundo del cómic, examinan las temáticas más profundas que se extraen de esas narrativas hiperbólicas y de las acciones sobrehumanas del mundo de los superhéroes: las definiciones de bien y de mal, los límites de la violencia, los problemas de la justicia más allá de la ley, la metafísica y la identidad personal, o la definición de humanidad.

Tom Morris recuerda haber visto pasar un carromato de aspecto antiguo junto a su coche, en New Haven, Connecticut, hace años, cargado de residuos nucleares, justo antes de hallarse repentinamente provisto de poderes filosóficos. Esto es verdad de la buena, aunque él sería el último en replicar: «Post hoc ergo propter hoc» (puro latín, claro. Es el nombre de una falacia famosa, que significa, por si alguien se lo pregunta: «después de esto, por tanto, debido a esto»), sobre todo porque casi nadie entendería lo que estaba diciendo. Según un buen número de cálculos, Tom es el filósofo público más activo del planeta, capaz de hablar a más personas sobre la sabiduría de los tiempos que cualquier otro filósofo desde los días de Ralph Waldo Emerson. Aporta perspicacia filosófica regularmente a cientos de miles de personas en enormes salas de convenciones de todo el territorio de Estados Unidos y, tras haber escrito muchos tomos académicos, también ha sido autor de libros tan populares como Making Sense Of It All, True Suc-cess, Si Aristóteles dirigiera General Motors, Philosophy for Dummies, The Art of Achievement, The Stoic Art of Living y el reciente Si Harry Potter dirigiera General Electric. Este doctorado en Yale está accesible a cualquier hora en su Fortaleza de la Soledad virtual, a través de un portal casi secreto, www.MorrisInstitute.com.

 

Matt Morris, chico maravilla, descubrió los cómics y a sus asombrosos creadores a los trece años. Como aspirante a autor, mantuvo correspondencia regular con algunos de los mejores autores e ilustradores de los principales cómics de superhéroes, que en ocasiones le preguntaron, apenas iniciada la secundaria, si tenía interés en un trabajo. A lo largo de los años, le ha ido bien creer en su talento sobrehumano. Ahora, tras una carrera académica que lo ha llevado de las playas de Wilmington (Carolina del Norte) a Harvard y de vuelta a Carolina, en Chapel Hill, continúa amando a los superhéroes y todo lo que representan. Aun en sus primeros días como director y productor cinematográfico extraordinariamente talentoso, ha cobrado fama de responder a la Batseñal e ir allí donde se le necesita. Matt no se llega a creer el número de horas por lo demás productivas que ha invertido en cábalas hipotéticas sobre qué superhéroes se impondrían a otros en una pelea. Este libro ha sido idea suya.