Jean Forton

Burdeos, 1930

Jean Forton nació veterano, murió joven y pudo haber sido famoso, pero eso ya no pasó. Nunca sobrevalorado, fue inopinadamente desechado y casi olvidado por la misma industria de los premios que antes lo había encumbrado. Dejó de escribir, o empezó a hacerlo en secreto, se convirtió en un librero misántropo y dedicó los días que le quedaban a vender códigos civiles a estudiantes universitarios. Mejor eso que suscribir el gusto literario oficial de la época.

Ceniza en los ojos (1957) es, según la opinión popular, su mejor novela. Y también la más contemporánea. Quizá por su desencanto y su pesimismo, por el humor despiadado, porque Forton parece estar de vuelta de todo.